Cansancio es lo que siento,
en esta madrugada calurosa,
en la que miles de kilómetros nos separan
y sin embargo espero estos últimos minutos
para como cada noche hablar contigo.
Los ojos me pesan y sin embargo,
esperándote es que estoy
por sorpresa el peso ha caído en mi,
haciendo encontrarme en ese umbral,
ese momento en el que no estás dormido
pero tampoco te encuentras despierto.
Recuerdos son los que me quedan de ese momento,
en donde la geografía no nos afectaba,
fue entrar en una ventana entre el tiempo y el espacio,
puesto que estábamos juntos a pesar de la distancia,
reminiscencias de lo vivido es lo que me queda.
Evocando aquellas imágenes tan vívidas,
junto a la dulzura de su voz
y no hay palabras para poder describir,
la tersura de sus manos que jugueteaban con las mías,
vagos recuerdos de las pláticas sostenidas
y los lugares que hemos visitado en ese umbral.
Físicamente fue un corto espacio de tiempo,
pero dentro de ese umbral, pareció ser una vida entera,
en donde todo parecía ser en ese momento una realidad,
tratando después de unas horas evocar todos esos momentos
es que me encuentro tratando de describir,
lo que a su lado en esa realidad, viví.
La suavidad de sus labios
no tiene comparación alguna para definir,
el brillo en la profundida de sus ojos,
en los que eternamente me podría perder,
pudiera decir que ha sido lo más cercano
a encontrarme en el cielo.


